Durante el verano, a causa de las fuertes horas de luz, conducimos con alto índice de luminosidad durante las horas centrales del día y estamos expuestos a deslumbramientos al amanecer o atardecer. Esto supone un riesgo para la conducción, según Formaster, Asociación Española de Formadores de Seguridad Vial.

El 5% de los accidentes de tráfico en España suceden , de hecho, por deslumbramiento en las horas crepusculares (amanecer o atardecer). Usar gafas de sol podría ayudar a reducir la fatiga visual, el riesgo de deslumbramiento o la ceguera temporal. Sin embargo, el 20% de los conductores no usan nunca gafas de sol al conducir. Anselmo Murano, Presidente de Formaster, explica que «conducir con el sol de frente es igual de peligroso que hacerlo con lluvia o con niebla, porque pierdes la visión de lo que tienes delante y esto amplia el riesgo de tener un accidente«.

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