Los radares son una de las mayores pesadillas de los conductores ya que cualquier despiste puede cazarles sin darse cuenta y hacer que reciban una multa económica considerable. Los radares son unos dispositivos que no gozan de buena prensa pero que tienen su razón de ser a lo largo y ancho de las carreteras españolas. En el reglamento de circulación han entrado algunas modificaciones al respecto con lo que los márgenes de error que se manejaban hasta hace poco ya no son los mismos. Presta atención porque ahora, por menos, te puede llegar una multa.

Con respecto a los márgenes de error que se manejan en la actualidad, la permisividad del 10% se ha reducido en los distintos casos. De esta manera, cuando hablamos de velocidades inferiores a los 100 kilómetros por hora los conductores pueden sobrepasar un 5km de la cifra a la que circulen. En cambio, si vamos más rápido, el margen será del 5% sobre el valor que marque el cuentakilómetros. Estos parámetros corresponden a los radares fijos instalados en los pórticos o en las cabinas que se encuentran en los laterales de las carreteras.

Cuando hablamos de los dispositivos móviles que usan los agentes de la Guardia Civil, estos márgenes aumentan en 7 kilómetros y en un 7% respectivamente. De esta forma, en una autopista con un límite de velocidad de 120km/h ahora el máximo para no ser penalizado es de 128,4km/h, mientras que en el pasado se podía llegar hasta los 132km/h. Por tanto, el límite de los radares de tramo es del 5% mientras que el de los llamados Pegasus, que multan desde el aire desde los helicópteros de la Guardia Civil que vigilan las vías del país, es del 10%.

¿Cuántos radares hay en España? Se estima que nuestras carreteras y autopistas gozan de unos 700 cinemómetros, de los cuales 40 se consideran “de los antiguos”. Son dispositivos que se compraron entre los años 1986 y 1994 y, aunque puede parecer que ya no sirven, lo cierto es que funcionan de forma estable con cifras de alta fiabilidad. Los radares, por norma general, se revisan una vez al año para verificar su funcionamiento a menos que deban sufrir una reparación. No en vano, estos dispositivos han sido tradicionalmente objeto de todo tipo de actos vandálicos, desde ataques con pintura para que no puedan fotografiar a los vehículos hasta desconexiones y golpes que los han destrozado por completo. No obstante, las penalizaciones por ataques a cinemómetros han ido disipando la idea a los ciudadanos que alguna vez se han sentido tentados de romper uno.

¿Qué tipos de radares existen? En nuestro país contamos con tres modelos. Los más comunes en nuestras carreteras que utilizan frecuencia modulada de onda continua, y que se llaman “radares de microondas”. Entre sus cualidades destacan la captación de objetos inmóviles así como de varios vehículos de forma simultánea. En segundo lugar encontramos los radares de velocidades medias con sensores que determinan la velocidad media de recorrido de un vehículo entre dos secciones transversales de carretera. No obstante, sólo operan de forma estático y en una ubicación fija. Por último contamos con los cinemómetros instalados en aeronaves que pueden medir altas velocidades con gran precisión.

En comparación con otros países, no podemos establecer una relación muy veraz sobre la presencia de radares puesto que no existe una base de datos sobre la red de dispositivos que cada nación implanta. Lo que sí que encontramos son directrices internacionales o guías para la elaboración de reglamentos y procedimientos con la finalidad de que haya el máximo consenso en la materia. Además, el Ministerio de Industria también informa del establecimiento de programas de intercomparación de métodos de medida con otros países.

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