¡Si! Ese en el que estás pensando… porque seguro que es el mismo que el tuyo, puede que no tenga el mismo nombre, pero si que le llamamos igual o al menos con el mismo significado: PAPÁ.

Ay los padres… esos hombres con los que sufrimos nuestros primeros sentimientos contradictorios: Nuestro “primer amor” y nuestro “primer odio”. Nuestra primera admiración y nuestro primer avergonzamiento. Nuestra primera verdad y nuestra primera mentira. Nuestras primeras risas y nuestras primeras lágrimas. Nuestra primera confidencia y nuestro primer secreto. Nuestro primer “acompáñame por favor” y nuestro primer “vete, por favor”… En definitiva, un “ni contigo ni sin ti” maravilloso que nos acompaña durante toda nuestra vida.

Con nuestros padres vivimos las primeras emociones por tierra, mar y aire: volamos por los aires para luego caer en sus brazos, flotamos porque no nos quedaba otro remedio para aprender a nadar a su lado y dejamos nuestras rodillas en la tierra porque montar en bici nunca ha sido fácil…

Esos padres que deberían ser eternos, aunque no nos dejaran salir ni nos dejaran llegar más tarde y nos castigaran “sin paga” y nos dieran un beso por la calle cuando íbamos con nuestros amigos. Ni cuando hablaran presumiendo de nosotros como si no estuviésemos presentes, ni cuando se empeñaran en recogernos aunque fuera el único padre que lo hiciera, ni aún cuando fuera a las revisiones de los exámenes aunque ya estuvieras en la universidad, ni aunque la pregunta mejor que se le ocurriera hacerle a tu amigo fuera “quién son tus padres”… Ni cuando se hacen mayores y nos repiten las cosas mil veces y se quejan una y otra vez porque no le llamas o por lo que “le regaña tu madre” y aunque tú le cuentes todo, su frase sea “como a mi no me cuentas nada”, ni aunque se empeñe en saber cosas de tu trabajo que sabes que nunca entendería, ni aunque siga siendo protector como si no hubieras crecido… Porque pese a todo, su cariño es infinito, porque son esos héroes de verdad, de los que no llevan capa y sobre todo… porque cuando no están su ausencia sólo se puede sobrellevar con su recuerdo. Por eso hoy no puede pasar por ser un día más porque hoy es el DÍA DEL PADRE: FELICIDADES PAPÁS!

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