Un juzgado de Barcelona ha estimado íntegramente el recurso promovido por los servicios jurídicos de Automovilistas Europeos Asociados (AEA) y ha anulado una multa de 200 euros y la detracción de 3 puntos impuesta por la Directora del Servei Catalá de Tránsit a un conductor al considerar que la simple instalación de un detector de radar en el vehículo no constituye infracción a la Ley de Seguridad Vial.


La instalación de detectores de radar no siempre implica multa.

Tráfico no puede sancionar a los conductores que lleven detectores de radar si no acreditan su uso.

Una reciente sentencia judicial dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 13 de Barcelona ha estimado el recurso promovido por los servicios jurídicos de Automovilistas Europeos Asociados (AEA)  y ha anulado la sanción de 200 € y la detracción de 3 puntos que le impuso la Directora del Servei Catalá de Tránsit por “utilizar mecanismos de detección de radares o cinemómetros” alegando que la Administración debe probar el uso del detector de radar.

En el fundamento jurídico primero de la sentencia se indica que “no resulta acreditado que tal manifestación obedeciese a un hecho constatado por él (agente), que comprobase que efectivamente el dispositivo que portaba el recurrente detectaba cinemómetros, por lo que no cuenta con esa especial fuerza probatoria de la que sí están revestidas las manifestaciones”.

Los hechos ahora enjuiciados ocurrieron en marzo de 2016, cuando un conductor que circulaba con su turismo por la C-28, en Lleida, fue denunciado por una patrulla de los Mossos d´Esquadra porque -según la versión del agente denunciante- “en el vehículo del recurrente se encontraba instalado el aparato”, indicando que el aparato estaba en funcionamiento.

Según la sentencia, en la denuncia se indicaba que “té capacitat per detectar i alertar de la presencia de cinemómetres de vigilancia del tránsit”, si bien no se recoge que en el momento de examinar el vehículo, estando en funcionamiento según el propio acta, estuviera señalizando cinemómetro alguno en las inmediaciones o qué actuaciones se realizaron por el agente actuante para comprobar que tenía tal capacidad. Así no resulta acreditado que tal manifestación obedeciese a un hecho constatado por él, que comprobase que efectivamente el dispositivo que portaba el recurrente detectaba cinemómetros, por lo que no cuenta con esa especial fuerza probatoria de la que sí están revestidas las manifestaciones sobre hechos directamente constatados, como es que el vehículo llevaba instalado el dispositivo.”

Desde el primero momento, se recurrieron los hechos denunciados y se aportó un certificado de un laboratorio de ensayos que acreditaba que el aparato no era un detector de radar sino un dispositivo de ayuda a la conducción, que no actuaba como un inhibidor ni generaba interferencias en los sistemas de vigilancia del tráfico y que además su encendido y apagado era independiente de la puesta en marcha del vehículo. Sin embargo, el agente denunciante se ratificó en su denuncia y la Directora del Servei Catalá de Tránsit confirmó la sanción imponiendo una sanción de 200 € y la detracción de 3 puntos de su saldo del carnet.

La justicia ha dado la razón al conductor y el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 13 de Barcelona ha estimado íntegramente el recurso interpuesto, anulando las sanciones impuestas.

Entre las fundamentos jurídicos que se han tenido en cuenta, la sentencia considera que “No se realizaron actuaciones por la (administración) demandada para comprobar que el aparato detectaba radares, en el lugar o en un taller, y por tanto que se había cometido el hecho sancionado. Por tanto de las actuaciones queda acreditado que el recurrente llevaba instalado en su vehículo un dispositivo, pero no resulta probado si el mismo servía al conductor para detectar cinemómetros o únicamente servía como navegador”. Por ello, procede estimar el recurso anulando la resolución recurrida.

Los detectores de radares fijos y móviles, no interfirieren en la forma de funcionar de los radares, no los inhibe, únicamente avisa al conductor para que reduzca su velocidad.

Los detectores de radares avisan de la situación de los radares de velocidad fijos y móviles mediante una tecnología radioeléctrica que detecta las frecuencias que emiten estos radares, de modo que pueden llegar a percibirlos a cientos de metros de distancia.

En 2006 se prohibió la instalación de los detectores de radares en España y su utilización como dispositivos de ayuda a la conducción ha sido objeto de numerosas controversias jurídicas para determinar si son, o no, legales, ya que el agente de la autoridad tiene que demostrar que se está usando. El fallo judicial indica que lo que es ilegal es utilizar un detector de radar, pero no llevarlo en el coche. En la sentencia se asegura que “la simple instalación de estos mecanismos no es una acción típica o antijurídica. Por ello la administración debe probar que la persona sancionada utilizó dicho detector, no simplemente la instalación del equipo”.

Este tipo de detector de radarAngel Driver F18, es más eficaz para los radares móviles y ocultos ya que detecta físicamente los radares.

El pasado mes de julio, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 1 de Segovia invalidó una multa que un agente había impuesto a una conductora por haber usado un detector de radar por la misma causa: “la simple instalación de estos mecanismos no es una acción típica o antijurídica. Por ello, la Administración debe probar que la sancionada utilizó dicho detector, no simplemente la instalación.” El juez encargado de este caso justifica su decisión basándose en que la administración no ha probado que el dispositivo “fuese capaz de detectar radares” puesto que la sanción se basa “en el análisis formal de un agente de la Guardia Civil”.

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