Tras el verano más mortal en las carreteras españolas desde el año 2012, la DGT propone como solución bajar los límites de velocidad y aumentar el número de radares. Unas medidas que ya fueron desaprobadas por el Consejo de Estado y la Dirección General de Carreteras en 2014.

Según Pere Navarro, el modelo a imitar es el francés, que bajó la velocidad a 80 km/h y logró contener la accidentalidad. Por recaudación. Solo cuatro de los diez tramos más peligrosos tienen un radar colocado para prevenir los siniestros. El país galo también tiene casi 4.000 radares, frente a los 905 que hay en España.

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