El pelo es una parte sumamente importante en nuestro físico y por eso hay tantas personas que se preocupan en cuidarlo y mimarlo. ¡Qué diferentes podemos vernos en función de la tonalidad, el corte, la longitud o el peinado que llevemos! Es evidente que las mujeres son las que más atención han de prestar a su cabellera ya que son las que, por cuestiones sociales, las lucen más largas, pero cada vez hay más chicos a los que también les gusta presumir de mata de pelo. Y con la llegada del frío, los cuidados deben extremarse más para no acabar sufriendo los estragos de las bajas temperaturas.

Cuando más pensamos en proteger nuestro pelo es en verano porque ya sabemos que la incidencia de los rayos del sol, el agua del mar, el cloro de las piscinas y el propio bochorno son dañinos para él. Pero en invierno nos relajamos más pensando que el peligro ya no acecha, sin tener en cuenta que hay muchos elementos de la climatología invernal que afectan a las melenas. ¿Sabías que el cabello se deshidrata por culpa del agua caliente de la ducha y que, en consecuencia, es más propenso a caerse? Las temperaturas demasiado elevadas cuando nos bañamos y el bajo consumo de agua afectan a la deshidratación de nuestro organismo, incluido el pelo. Así que lo ideal es no excedernos con el termostato, obligarnos a beber 2 litros de agua al día e intentar que el pelo se moje el menos tiempo posible. Ducharnos con un gorro y dejar para el final la limpieza del cuero cabelludo es una buena estrategia. Además, como campeones de la hidratación existen infinidad de productos que pueden hacer que nuestro cabello tenga un aspecto radiante: champús, mascarillas, sérums… ¡No los olvides!

El frío también tiene un efecto nocivo sobre las cutículas de los cabellos, éstas se quedan más rígidas y es más fácil que se rompan. El aspecto de un pelo quebrado no es nada atractivo y es síntoma de que la salud de nuestra melena peligra. Echar mano de productos nutritivos específicos es básico, como también lo es evitar salir de casa con el cabello mojado. El impacto de frío ayuda de nuevo a la rotura de la hebra, con lo que es mejor darle un golpe de calor con el secador, aunque con cuidado. El secador de pelo es necesario pero muchas personas se pasan con su uso o lo hacen de forma incorrecta, con lo que, como se dice popularmente, “el remedio acaba siendo peor que la enfermedad”. La temperatura del mismo no debe ser muy alta porque el calor directo sobre el pelo es perjudicial. En la misma línea, tampoco hay que colocar la boquilla del utensilio pegada al pelo, sino que  hay que mantener una distancia prudente de unos 20 centímetros. Por último, los profesionales recomiendan terminar el secado con un chorro de aire frío para sellar la superficie del pelo y obtener un resultado óptimo.

Aunque parezca mentira, otro de los inconvenientes del invierno asociados a nuestro pelo es que lo lavamos menos de lo habitual y, en consecuencia, se nos estropea más. La explicación está en que el frío nos hace sudar menos y eso provoca que no percibamos el pelo como grasiento. No obstante, la inmundicia sigue posándose sobre nuestro cuero cabelludo y el exceso de grasa acaba por perjudicarnos. Así que lo que debemos hacer es intentar mantener unos hábitos constantes tanto en verano como en invierno y, en definitiva, durante todo el año, para que nuestra melena luzca siempre sana y atractiva.

Otros truquillos invernales en referencia a nuestra cabellera son, por ejemplo, un saneamiento del pelo. Un corte nos ayudará a acabar con las puntas abiertas y a sanear la melena. De la misma manera también es recomendable masajearse el cuero cabelludo con las yemas de los dedos para activar la circulación sanguínea. Así conseguiremos que los activos nutritivos lleguen al folículo del pelo y éste se beneficie de todos sus componentes. Y si eres de los que disfrutan llevando gorro, sentimos decirte que no debes abusar de la prensa porque el pelo necesita respirar y si lo tapamos, no le dejamos hacerlo.  Si no lo hacemos, es posible que aparezcan hongos y bacterias indeseables, así que los gorros deben usarse de forma mesurada.

Todos estos consejos son aplicables tanto a hombres como a mujeres así que ya nadie tiene excusa para no lucir un pelo bonito, sano y saludable.

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