Antiguamente se apreciaba mucho cocinar en sartenes de cobre, ollas, cacerolas, pailas y todo tipo de utensilios de cocina, porque el cobre es un metal excelente conductor del calor.

Las sartenes de cobre son insustituibles en algunas preparaciones como mermeladas, dulces, cremas o confituras, y también son excelentes para elaborar paellas o tortas al horno. La conductividad de este metal proporciona una cocción uniforme a los alimentos, impidiendo que éstos se pequen a las paredes o al fondo del recipiente.

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