¿Recuerdas el concepto de “síndrome postvacacional”? Sí, con la finalización del mes de agosto y de las vacaciones, lo más habitual era oír hablar de lo difícil que resultaba la vuelta al trabajo. Sin embargo, en los últimos años y dado a la situación de crisis que se vive en nuestro país, los medios han dejado de referirse tanto a esta problemática de la vuelta al trabajo.

Sin embargo, y aunque a día de hoy tener un trabajo es para muchos un privilegio, hay personas que siguen viéndose afectadas a nivel anímico por la vuelta a la oficina. No tiene que ser necesariamente porque no les guste el trabajo que desempeñan sino porque, a nivel mental y también físico, nuestro cuerpo se ha relajado y se ha acostumbrado a otro ritmo de vida.

Para aquellos a los que la llegada de septiembre se les hace cuesta arriba, lo mejor será que sigan una serie de consejos que los profesionales en la materia recomiendan. De esta forma, regresar a la rutina laboral será mucho más sencillo de lo que nos imaginamos.

Lo primero que debemos planear es la vuelta a casa. Se recomienda hacerlo unos días antes de la reincorporación al trabajo para habituarnos de nuevo a nuestro entorno habitual. Lo peor que podríamos hacer es regresar a casa el día anterior a la vuelta al trabajo. El cambio tan drástico no nos beneficiaría y nos dejaría un poco desorientados. No hay que olvidar que necesitamos unos días de margen para recuperar el ritmo de sueño y de comidas rutinario, entre otras cosas. Además, así tendremos tiempo de organizar las tareas del hogar como poner lavadoras, ir al supermercado a hacer la compra, etc.

Volver a coger el ritmo diario pasa también por una priorización de las tareas. Es evidente que no podemos abarcar todo a la vez, así que la mejor opción es elaborar un listado encabezado por aquello que más importancia tenga. Las tareas que no deban realizarse de inmediato, pueden quedar relegadas a un segundo plano y llevarse a cabo cuando nos hayamos habituado de nuevo a nuestro horario habitual.

La relación con los compañeros de trabajo también tiene una importancia relevante en cuanto a nuestra vuelta a la oficina se refiere. Siempre es mucho más apetecible regresar a un entorno donde hay buen ambiente y donde se respira compañerismo. Tener una buena relación con las personas con las que trabajamos es una forma de facilitarnos nuestro día a día. Además, las tareas pueden repartirse con mayor facilidad con lo que el trabajo no se vuelve tan pesado.

También es importante aprender, a pesar de que hayamos vuelto al trabajo, a disfrutar de nuestros ratos de ocio. Cierto es que las próximas vacaciones aún están lejos, pero nos quedan muchos fines de semana por delante para poder hacer actividades de relax y diversión. En esos días debemos desconectar y disfrutar del tiempo libre. Con esta estrategia conseguiremos que la oficina no se nos caiga encima.

Por último, aunque no menos importante, es preciso que sepamos valorar el hecho de tener un trabajo. Los índices de paro que sacuden a  nuestro país indican que casi un 25% de la población está desempleada. Por ello, a pesar de que a veces nos resulte algo tedioso, debemos pensar con positividad y valorar que, a diferencia de muchos, nosotros tenemos un trabajo que nos ayuda a vivir de forma digna.