Seguro que cuando pensamos en las tareas del hogar a todos nos viene la misma frase a la

cabeza: ¡Qué pereza! Sacar el polvo, limpiar la cocina, fregar el suelo, hacer la colada, planchar

la ropa, pasar la aspiradora o hacer limpieza a fondo del baño son actividades necesarias para

llevar una vida cómoda y ordenada, pero lo cierto es que a casi nadie nos gusta hacerlo.

Por eso muchas personas recurren a la ayuda de profesionales del sector de la limpieza para

que les mantengan la casa limpia. Pagando un sueldo a empleados del hogar, quienes además

deben estar contratados y dados de alta en la seguridad social tal y como indica la normativa

vigente en nuestro país, podemos contar con una casa reluciente sin necesidad de cargar

nosotros con las tareas.

Además, muchas personas no tienen tiempo de hacer la limpieza de casa porque su trabajo les

obligan a dedicarle muchas horas. Y, evidentemente, al llegar al hogar lo último que apetece

es coger la fregona y ponerse manos a la obra. Por no hablar de las familias que tienen niños

pequeños y que necesitan prestarles toda la atención tras la dura jornada laboral… ¡El tiempo

no da para todo!

Una de las soluciones que también se plantean es hacer repartición de las tareas del hogar

y dedicar un día de la semana (suele ser sábado o domingo) a realizarlas en familia. Los más

pequeños podrán llevar a cabo las actividades más sencillas como recoger los lugares comunes

o pasar el polvo de las estanterías, mientras que aquello más laborioso quedará en manos de

papá y mamá.

Por suerte, desde hace ya años, el repartir los quehaceres domésticos entre los miembros de

una pareja es ya algo habitual. Hace solo 20 años lo normal era que la mujer desempeñara

todas las labores de limpieza del hogar, algo que en el pasado podía tener su lógica ya que

ésta no trabajaba pero que con su incorporación al mundo laboral se había convertido en una

carga injusta. Lo que muchos no sabíamos es que la forma en cómo se reparten las tareas

domésticas puede afectar directamente a las relaciones sexuales de la pareja.

Según un estudio publicado en la revista American Sociological Review y llevado a cabo por la

Universidad de Washington, las parejas que establecen un reparto tradicional de las tareas

domésticas mantienen más relaciones sexuales que aquellas que se distribuyen por igual.

¿Qué es lo que entendemos como reparto tradicional? Que la mujer se dedique a la cocina,

a la limpieza del hogar y a realizar la compra mientras que el hombre se encargue del jardín,

de la electricidad, fontanería y mecánica. El estudio se realizó en base a 4.500 parejas

heterosexuales estadounidenses y se vio que éstas mantenían relaciones sexuales una media

de 5 veces al mes, cifra que se multiplicaba por dos cuando el marido no entraba en el terreno

doméstico destinado a la mujer. Curioso, ¿verdad?robots de limpieza

Por suerte para todos la tecnología se ha puesto de nuestro lado y ha ido ofreciendo un sinfín

de productos que nos pueden facilitar, y mucho, las molestas tareas de la limpieza de casa.

Uno de los productos que mayor éxito tiene entre el público general es el robot de limpieza

que, gracias a su autonomía, permite quitar el polvo del suelo como si de un aspirador se

tratara. ¡Y sin necesidad de que hagamos ningún esfuerzo!

Hay muchos robots de limpieza en el mercado pero la base de su construcción es

prácticamente la misma: una estructura redondeada que realiza movimientos rotatorios

sobre sí misma y que se desplaza por la acción de cuatro ruedas situadas en su parte inferior.

Algunos precisan de pilas mientras que otros se cargan con corriente eléctrica, obteniendo así

la energía que permitirá que el robot circule solo por casa limpiando el suelo y cada uno de sus

rincones. Además, su diseño está ideado para que cuando choque con algún obstáculo gire de

nuevo sobre sí mismo y reemprenda la marcha en otra dirección.

Las mejoras que han sufrido los robots de limpieza han hecho que su nivel sonoro sea muy

bajo, convirtiéndolo en el mejor aliado para las tareas domésticas. ¡Es imprescindible en

cualquier hogar! Y el tiempo que nos ahorramos aspirando el suelo tal vez podamos dedicarlo

a mejorar las estadísticas del estudio de parejas antes mencionado… No es mala idea,¿no?