Comprar un vehículo es una inversión. No se trata de un objeto de bajo coste pero, muy al contrario de lo que suele ocurrir con los productos que tienen un elevado precio económico, para algunas personas constituye un bien de primera necesidad. Por eso, a la hora de elegir qué coche nos compramos, debemos prestar atención al modelo y la marca que tenemos ante nosotros y saber escoger bien el que nos llevaremos al final.

A la hora de hacernos con un utilitario entran en juego una serie de factores racionales junto con otros más relacionados con la parte emocional. Según datos extraídos este mismo año en una muestr
a realizada a más de 11.500 españoles con intención de compra de un coche, los criterios a la hora de escoger un coche son los que mencionamos a continuación.

En el caso de los hombres, lo que prima es el motor tanto a nivel de fiabilidad como de calidad. Un 23% de la muestra masculina preguntada así lo certificó. Tras este primer parámetro le siguen el consumo en un 21% de los casos, y el diseño en un 17%.

Por lo que se refiere a las mujeres, el consumo es lo que más importa, como se desprende en el 26% de las mujeres encuestadas. El motor pasa a un segundo plano en un 20% de los casos y el diseño también se sitúa en una tercera posición, con un total del 16% importancia.
Ambos sexos coinciden en situar en cuarto lugar de relevancia el bajo coste de mantenimiento. En quinta posición se valoran los extras que incluya el vehículo, y los términos referentes a marca, garantía, valor de reventa, tamaño de la red de postventa o carácter ecológico del mismo quedan a la cola de la pirámide de factores relevantes en la compra.

Retomando el tema de la  importancia que se le da al consumo que haya de efectuar el coche, un estudio elaborado por el RACC recientemente constata que el consumidor español se preocupa menos por el consumo de combustible del vehículo a la hora de elegirlo. También muestra menos atención a los precios de los combustibles que el resto de conductores de la Unión Europea, y sigue un patrón de reponer la gasolina sólo cuando es necesario porque el depósito está vacío.

En el contexto europeo, el ciudadano español es el que se informa sobre el precio de los combustibles con menos frecuencia. De hecho, un 26% de la población española declara no informarse nunca del precio del combustible, frente al 19% de media del resto de países de la Europa de los 15.

Las estadísticas realizadas señalan que tan solo el 19% de los conductores españoles consultan los precios de los carburantes a través de webs mientras que el 9% lo hace por medio de aplicaciones de tablet y Smartphone.