¿Qué debemos saber antes de comprar una secadora?

Uno de los mejores inventos en lo que a tareas del hogar se refiere es la lavadora. ¡Cómo nos ha facilitado la vida! Pero si había otro electrodoméstico capaz de hacer que nuestra colada fuese coser y cantar, ese es la secadora. Porque desde hace unos años ya no es necesario esperar días enteros para que se seque nuestra ropa, ni colocar las prendas sobre los radiadores de casa ni mirar al cielo antes de tenderla. ¿Quieres saber qué cosas has de tener en cuenta antes de hacerte con un aparato de estos?

Lo primero que debes tener en mente es el espacio del que dispones para el electrodoméstico. Porque lo que no vamos a hacer es encajar el aparato en un espacio reducido y que luego nos resulte una incomodidad hacer uso de él. Hay que tener en cuenta que en función del tipo de secadora que adquiramos necesitaremos hueco libre para la colocación de un tubo de salida de exterior, con lo que olvídate de espacios justos.

Este tubo es preciso en las secadoras de evacuación. Se trata de unos aparatos que sacan la humedad al exterior por medio de unos tubos necesarios para evacuar tanto la humedad como la pelusa que se genera en su interior. Este tipo de electrodomésticos son más baratos a la hora de hacer la compra pero acaban saliendo más caros por su eficiencia.

El otro tipo de secadoras que encontramos en el mercado son las de condensación, es decir, las que recogen el vapor de agua en un depósito interno. Sí, resultan algo más caras a la hora de comprarlas pero vale la pena gastar un poco más ya que a la larga notaremos la diferencia. En estos casos el agua queda almacenada en un depósito extraíble que se puede conectar a un desagüe con una manguera. Así nos ahorraremos tener que vaciar a mano el depósito después de los secados.

En ambos casos, encontramos secadoras de eficacia energética entre C y B, aunque en el caso de las secadoras de condensación encontramos diferencias notables entre los modelos. Las hay que efectúan el proceso de secado mediante resistencia eléctrica, es decir, que calientan la ropa por medio de chorros de calor. También las hay que usan un sistema de bomba de calor que calienta la ropa con el calor del medio ambiente. Esta última opción es muy recomendable ya que permite un mayor ahorro energético.

La eficacia energética es otro de los puntos en los que nos tenemos que fijar. Cada vez quedan menos secadoras de eficacia C, y cada vez encontramos más que pertenecen al grupo A, A++ y A+++ (la superior). ¿En qué se diferencian? Las de categoría A ahorrarían un 35% de energía, las de A++ un 51% y las de A+++ un 63%.

Por último, antes de comprar una secadora debemos poner ojo en la capacidad del aparato. Lo más recomendable es que tengan un tambor donde quepan entre 7 y 8 kilos de ropa. No podemos olvidar que las prendas aumentan de volumen cuando se secan, y que con el espacio suficiente evitaremos que las piezas queden apretadas y arrugadas. ¡Mucho más fáciles de manejar y sin necesidad de largas sesiones de planchado!

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1 Comentario

  1. Muy interesante esta información, se la daremos a leer a más de un cliente que nos pregunte sobre qué nueva secadora comprar.

    ¡Gracias!

    Un saludo,
    Sergio

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