A medida que nos vamos haciendo mayores, aumentan los riesgos de caída. Vamos perdiendo el equilibrio y los dolores en las articulaciones hacen que caminemos de manera menos firme. Uno de los lugares donde más riesgos corren las personas de la tercera edad es en los baños. Los resbalones y las caídas, sobre todo en la ducha, son accidentes que ocurren con frecuencia, pero que con un poco de prevención, podremos evitar.

Es importante que el suelo del lavabo sea de un material antideslizante para que los mayores puedan andar de forma segura. También cabe recordar que no hay que andar con los pies mojados y descalzos porque eso podría provocar caídas indeseadas.

Los accesorios del baño deben estar colocados a una altura que no supere los 120 cm desde el suelo para que sean más accesibles, y el lavamanos debe ir a una altura que no supere los 80 cm desde el suelo. En este caso, habrá que evitar la colocación de mobiliario inferior para que una persona que use silla de ruedas pueda acercarse sin problemas al grifo. Por su parte, los grifos también deben funcionar a presión o con una palanca para mayor comodidad de los usuarios.

Por lo que se refiere a los inodoros, los asientos deben estar bien sujetos y siempre a una altura de 50 cm desde el suelo. ¿Qué hacemos si está por debajo? Colocar una plataforma elevadora para que la persona que lo use no tenga que agacharse tanto.

Uno de los puntos donde se hace mayor hincapié es en el de la ducha. Las personas mayores no deben utilizar bañeras, ya que estas conllevan más peligros. El receptáculo de la ducha no debe tener bordes que impidan el acercamiento de una silla de ruedas, y su pendiente debe de ser de un 2% para evitar que el agua se salga y moje el suelo. Para evitar resbalones, podemos colocar alfombrillas o adhesivos en el plato para evitar los deslizamientos.

Es importante dejar la toalla cerca de la ducha y a mano para evitar salir mojado o tener que hacer maniobras extrañas para llegar a ella. Aunque, sin duda, la mejor precaución es la de colocar apliques o barras de sujeción en las paredes de la misma para poder agarrarnos mientras estamos bajo el agua. La barra de sujeción instantánea Electro DH funciona con ventosa y se adhiere a la perfección a la pared. Con una longitud de 300 mm, será un buen punto de apoyo para quien esté duchándose.

Otra buena idea para colocar dentro de la ducha es una banqueta antideslizante. Las personas mayores se cansan cuando están mucho tiempo de pie, y a veces la ducha se convierte en una auténtica tortura para ellos. La banqueta antideslizante de aluminio para ducha es muy ligera y manejable, y soporta un peso de 130 kg. Su estructura de aluminio y polietileno es muy resistente, y evita la corrosión con el contacto con el agua.

Esta banqueta puede regularse según la estatura de la persona que la usa, y destaca por su novedoso sistema de montaje sin herramientas que facilitará su colocación en cualquier ducha. Su textura rugosa evitará que el usuario se deslice y las asideras que lleva integradas mejorarán la higiene y la seguridad de la persona que la usa.

No corras riesgos innecesarios y protege a tus mayores en casa. La seguridad es lo primero.

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