La cavitación es uno de los sistemas más efectivos para eliminar la celulitis causada por la grasa localizada que ha quedado atrapada bajo el tejido adiposo. Muchas personas siguen  teniendo dudas acerca de en qué consiste este tratamiento y cuáles son sus efectos, indicaciones y necesidad, preguntas que tienen sencillas respuestas que repasaremos a continuación.

Antes de todo, cabe matizar qué es la cavitación y en qué consiste. Podemos decir que se trata de un método que remodela el cuerpo como si de una liposucción se tratase, pero sin necesidad de pasar por quirófano. Los resultados son perdurables ya que la grasa no volverá a aparecer en la zona tratada, aunque es preciso que las pacientes cumplan con unas pautas de hidratación e ingesta de alimentos hipocalóricos mientras llevan a cabo las sesiones.

Este tratamiento no invasivo usa ultrasonidos en la superficie externa de la piel para producirnos cambios de presión en el líquido intersticial del tejido graso. De esta manera se generan unas micro burbujas que provocan la destrucción de las células adiposas, haciendo que la grasa pase a un estado líquido y que quede eliminada por nuestro sistema linfático y las vías urinarias. Como vemos, no se trata de perder peso sino de dar forma a las partes de nuestro cuerpo que tengan exceso de grasa acumulada y que presenten la antiestética celulitis. Si además combinamos la cavitación con la presoterapia podemos remodelar nuestra fisionomía perdiendo perímetro.

La cavitación ultrasónica resulta muy eficaz en piernas, abdomen y nalgas aunque puede aplicarse en cualquier zona con grasa. Eso sí, nunca debemos tratar la parte del tórax de la zona pélvica ni el cráneo. Tampoco está ideada para articulaciones ni prominencias óseas. No es un tratamiento doloroso aunque es posible que aparezca enrojecimiento. Las pacientes sienten un hormigueo propiciado por las corrientes de electroporación que incluso resulta placentero.

Antes y después de una sesión se debe beber mucha agua para facilitar la eliminación de la grasa. Los drenajes linfáticos después de la cavitación son necesarios, y una vez hayamos conseguido nuestro objetivo habrá que establecer un programa de mantenimiento que nos ayude a asentar esos cambios en nuestro cuerpo.

Para notar los cambios en nuestro físico deberemos someternos a una media de 6 a 12 sesiones, aunque eso siempre dependerá de cada persona y de cómo sea el problema que padece. Entre cada sesión deben pasar unos tres días ya que el cuerpo elimina la grasa en 48 horas, con lo que habrá que darle un margen antes de volver a aplicar los ultrasonidos que deshagan el tejido adiposo.

¿Puede todo el mundo someterse a cavitación? Hay perfiles de pacientes que no pueden beneficiarse de los resultados de este tratamiento, como las mujeres embarazadas o las que estén en pleno proceso de lactancia. Las personas con marcapasos, con herpes o heridas, con hipertesión, diabetes o epilepsia, con enfermedades infecciosas y cutáneas, y con granos y espinillas, tampoco podrán tratarse con los ultrasonidos de la cavitación.

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