Dormir, uno de los mayores placeres que conoce el ser humano. Los hay que duermen más y otros menos; los que se despiertan por la noche y los que duermen del tirón, y los que son buenos madrugadores y salen de la cama sin problemas. Pero más allá de lo que nos guste dormir o no, el sueño tiene una función muy importante para el ser humano que, por culpa de los avances producidos y del ritmo de vida que llevamos, se ha alterado en gran medida a lo largo de nuestra evolución.

¿Para qué dormimos? El motivo por el cual las personas descansamos por la noche viene de muy antiguo, cuando era necesario salir a cazar para poder alimentarnos. La luz del día daba las condiciones idóneas para ellos, mientras que la oscuridad se aprovechaba para reponer fuerzas y protegernos de los peligros que había alrededor.

Sin embargo, la electricidad marcó el cambo más destacado en el hábito del sueño, o al menos hasta la llegada de la tecnología móvil que nos hace disponer de dispositivos manejables en cualquier momento y situación. El hecho de “luchar” contra los ritmos naturales de claridad y oscuridad hizo que poco a poco fuésemos durmiendo menos horas que nuestros antepasados. A ello hay que añadir otros factores como los horarios por turnos, los horarios tan tempranos de los trabajos y las escuelas, y la aparición de la televisión y, más tarde, de los ordenadores, han hecho que nuestro ciclo de sueño haya ido bailando y haciéndose cada vez más irregular. ¿Sabías que en el pasado dormíamos una media de tres horas más que en la actualidad?

A todo esto hay que añadir la dependencia que se ha generado con las redes sociales. Un gran porcentaje de la población confiesa despertarse por la noche y revisar el móvil para ver si tiene algún mensaje nuevo, mientras que muchas personas se van a la cama usando el portátil, el Ipad o su Smartphone. Se trata de una costumbre muy nociva ya que la luz de las pantallas envía una señal equivocada a nuestro cerebro para que se active, con lo que nos costará más conciliar el sueño.

No es de extrañar que muchas personas hayan desarrollado problemas de insomnio que, más allá de la falta de descanso, implican problemas musculares, de irritabilidad, concentración y de salud en general. ¿Cuándo podemos decir que tenemos problemas de sueño? Si eres de los que duerme menos de 6 horas y media al día, de los que se despierta en repetidas ocasiones, o de los que tarda más de 30 minutos en caer dormido, tienes insomnio. Las preocupaciones y el estrés pueden jugarnos una mala pasada y hacer que por las noches no seamos capaces de dormir y descansar.

Existen pautas de higiene del sueño para que volvamos a recuperar lo que se consideraría un ritmo de sueño normal. No escuchar la radio, ni ver la televisión, ni manejar dispositivos electrónicos antes de ir a dormir es una medida casi indispensable. Regular los niveles de ruido, de temperatura y de luz del dormitorio también nos servirá para conciliar el sueño. Evitar el alcohol un par de horas antes de irnos a dormir, fumar y consumir azúcares, son otras estrategias que no debemos pasar por algo.

También hay que saber encontrar el tipo de cama, colchón y cojín adecuados para que nuestro descanso sea mucho más provechoso. En este aspecto, la Almohada Celliant Pillow de Star Nordic es un recurso ideal para las personas que no pueden dormir bien. Su tejido celliant, una revolución tecnológica a nivel textil, es combinado con material viscoelástico de alta densidad en 3D para hacer que descansemos mejor. ¿Cómo? Absorbiendo el calor que emite nuestro cuerpo y haciendo que a almohada se mantenga fresca, seca y ventilada. Las personas que por culpa de los nervios o del estrés no consiguen descansar bien, notarán la diferencia utilizando la Almohada Celliant Pillow de Star Nordic.

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