Sufrir un accidente de tráfico es uno de los peores tragos que le puede tocar vivir a cualquiera. Tanto si el herido es un familiar como si somos nosotros mismos, además del impacto emocional las personas debemos lidiar con otras consecuencias que,  a pesar de no ser psicológicas, también son de importancia: el dinero. Sufrir un accidente y, en el peor de los casos, perder a alguien en la carretera, conlleva una serie de gastos y  pérdida de dinero que desde la DGT se regula con un baremo para las indemnizaciones.

Los Baremos de Indemnizaciones por accidentes de tráfico vigentes están siendo modificados para adaptarse a las nuevas realidades sociales y necesidades de los afectados. El proyecto de Ley se aprobó el pasado 10 de abril para sustituir al último texto, elaborado en 1995. La sociedad española ha cambiado mucho y por eso se ha querido avanzar en este campo y añadir, entre otras cosas, puntos específicos para familias monoparentales o hijos de otros matrimonios.

Las nuevas compensaciones económicas se acercan mucho más a las establecidas en el resto de Europa ya que los niveles de accidentalidad son prácticamente los mismos. En esta reformulación se ha intentado mantener un sistema sostenible que cubras las necesidades tanto de los accidentados como las de los familiares de las víctimas. Sin embargo, no siempre llueve a gusto de todos y algunos colectivos, como los de los lesionados leves, se verán perjudicados por estos cambios. No obstante, gran parte de las modificaciones son positivas y se estima que las indemnizaciones subirán un 15% de media, aunque cada caso es distinto y tendrá sus particularidades.

Las lesiones más graves son las que optarán a mayores beneficios en el cambio de los Baremos de Indemnizaciones. Los grandes lesionados podrían percibir una cantidad del 35% más de lo que reciben ahora, un aumento más que sustancial. Además, en lo que todas las asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico coinciden es en que estos cambios suponen un avance general para dichos colectivos.

Los cambios se centran en cuatro puntos que detallaremos a continuación. En primer lugar, en lo que a daños patrimoniales se refiere. Con el nuevo baremo se clarifica y regula el resarcimiento en concepto de gastos, además de que se racionaliza el cálculo del lucro cesante (la pérdida de ganancia legítima por la víctima). Este último concepto valora los ingresos netos de la persona además de su trabajo no remunerado, como pueden ser las tareas del hogar. En este punto también se introduce  un coeficiente específico para cada perjudicado que combina factores como la duración del perjuicio, riesgo de fallecimiento y deducción de la pensión pública. De igual manera, al contemplarse la particularidad de cada caso, las indemnizaciones se individualizan.

En el ámbito que atañe a las secuelas, lo cambios refuerzan la reparación a grandes lesionados con indemnizaciones que también cubren los gastos emergentes como gastos asistenciales futuros. En el caso de las lesiones temporales, ahora se distinguirá entre gastos de asistencia sanitaria y gastos diversos resarcibles, es decir, los necesarios y razonables que genere la lesión en el desarrollo de la vida ordinaria de la persona.

El último punto es el de perjuicios extra-patrimoniales, donde se reestructura el perjuicio personal básico en las indemnizaciones por muerte y su relación con los perjudicados particulares, que se encuadran en cinco categorías: cónyuge, ascendientes, descendientes, hermanos y allegados. En todos los casos, se considera que éstas personas “sufren siempre un perjuicio resarcible y de la misma cuantía, con independencia de que concurran o no otras categorías de perjudicados”.

En Publipunto le ayudamos a conducir de forma segura y cómoda ofreciéndoles descuentos sobre artículos para la conducción y avisándole de las zonas donde están situados los radares cerca. Visítenos y conozca más sobre el avisador de radares Angel Driver F10 y el detector de radares F18. ¡Emprenda equipado su viaje!

También le puede interesar: