En los últimos años, las multas de tráfico se han incrementado de forma escandalosa. Para muchos conductores, se trata de una especie de atraco a los ciudadanos que, en esta época de crisis, tienen verdaderas dificultades para afrontar los pagos. Sin embargo, los usuarios que son sancionados deben saber que tiene la posibilidad de recurrir algunas de las penalizaciones y que, en determinados casos, tienen las de ganar.

Los profesionales consultados aconsejan siempre recurrir la multa, ya sea por la vía administrativa, ejecutiva (para reclamar el importe ya pagado) e incluso ante los tribunales. ¿Por qué? Porque siempre tendremos alguna posibilidad de salir beneficiados por algún error de procedimiento como una atribución errónea o la prescripción de la misma. No obstante, muchas personas al desconocer que pueden hacerlo o simplemente por falta de tiempo, lo dejan pasar, perdiendo así unas buenas cantidades económicas que podrían haberse quedado en sus bolsillos.

No está de más saber en qué circunstancias debemos pelear porque esas multas no lleguen a más y sean retiradas, como por ejemplo cuando nos la comunican tarde. Un 40% de las sanciones que tramitan las empresas quitamultas no llegan a más porque han prescrito. Hay que tener en cuenta que los ayuntamientos tienen tanto trabajo acumulado que es fácil que el papeleo se les retrase. Si a eso añadimos la estrategia de retrasar al máximo los plazos de actuación por nuestra parte, seguro que nos libramos de pagar.

Si nos cobran la sanción pasado el año desde que ésta es firme, también podemos recurrir porque se considerará que ha prescrito. Incluso si los datos que se incluyen en la penalización son incorrectos tienes posibilidades de salvarte. Por lo general, el ayuntamiento devuelve la multa corregida, pero podemos ir ganando tiempo y conseguir que caduque. Otro error de los ayuntamientos que nos puede ir bien es el de multar de forma distinta por la misma infracción. El recurso pasa por una vulneración del principio de igualdad ante la ley, lo que nos ayudaría no a eliminar la multa pero sí a rebajar la cantidad a pagar.

Otras situaciones en las que puedes salir beneficiado son las que presuponen que el infractor eres tú porque no te pararon en su momento y te mandaron luego la multa a casa, y cuando el agente que interpone la sanción no se ratifica en su versión. Esta última es una de las razones por las que se ganan muchos de los recursos.

¿En qué situaciones no tienes nada que hacer contra la sanción? Cuando dejar el coche en doble fila o en un vado, no hay solución. Si la multa te la han puesto por aparcar mal también es difícil que te la quiten porque los agentes se acogen al principio de veracidad, con lo que acaba siendo la palabra de un agente contra la de un particular, y ellos son las que tienen las de ganar.

Hablar por el móvil mientras conduces es un comportamiento cuya multa es costosa de evitar a menos que presentes pruebas como la factura del taller donde te instalaron el manos libres. En caso de que te haya pillado un radar, siempre puedes solicitar la foto que te incrimina y constatar que los datos que aparecen en ella coinciden con los de la sanción que te ha llegado. Si aparecen dos coches a la vez en la foto, la multa no es válida.

Llevar el coche en mal estado o a falta de algún permiso también es algo complicado de solventar a menos que el agente haga la vista gorda (algo habitual), y lo deje pasar. Pero de la que resulta más difícil salvarse es de la de los positivos por alcoholemia, a menos que nos acojamos a nuestro derecho de repetir el test una tercera vez. Eso sí, debemos saber que si sigue saliendo positivo, tendremos que pagar la prueba de nuestro bolsillo.

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