Desde 2011 la Dirección General de Tráfico ha aumentado en un 11% los radares de carretera, pero sin embargo, el número de fallecidos en las carreteras no ha dejado de aumentar desde 2016.

Los datos de la siniestralidad en las carreteras españolas son cada vez peores. En 2016 perdieron la vida 1.160 personas, lo que supone un 2,6% más que en 2015. A estos resultados hay que añadir que desde abril de este año, y pese al descenso experimentado en los tres primeros meses, el número de fallecidos no ha parado de aumentar, salvo este verano, que aunque son datos provisionales, los accidentes con fallecidos se han reducido un 12%.

Incremento de los radares fijos

En 2016 el Ministerio del Interior anunció que para frenar este repunte de la siniestralidad aumentarán el número de radares fijos en las carreteras españolas. A día de hoy, los cinemómetros de estas características han aumentado un 11% desde 2011, (643 en 2016 y 579 en 2011). La Comunidad Autónoma que más dispositivos ha instalado es Galicia.

Sin embargo, tal y como denunciamos, la mayoría de estos radares no se están colocando en puntos negros de las carreteras, lugares de vía (o tramos completos), donde la siniestralidad es sensiblemente elevada. ¿Para qué sirven entonces? ¿Para controlar la velocidad en lugares peligrosos o para conseguir la multa fácil?

Afán recaudatorio

Durante el primer semestre de 2017 el número de multas de tráfico impuestas se ha elevado casi dos millones, lo que ha generado un ingreso de más de 68 millones de euros a las arcas del Estado… y sólo hasta el 21 de junio.

Madrid es la ciudad en la que más multas se imponen, (11.600 denuncias al día, ocho multas al minuto), seguida de Málaga. Estas dos ciudades tienen en común que han incrementado el número de radares fijos en los últimos tiempos.

Escasa inversión en carreteras

¿Dónde va el dinero que se recauda? Lo lógico es pensar que un porcentaje de esta gran partida se retorna a la mejora del estado de las carreteras o a su adeudada conservación. Sin embargo, no es así, ya que hay una notable falta de inversión en las vías españolas.

El pasado julio se anunció el plan de inversión extraordinario en carreteras de alta capacidad, que afecta a la mayoría de autovías, y se acometerá por primera vez en España con capital privado y financiación europea. Este plan abarca obras de construcción o mejora de infraestructuras viarias por una inversión de unos 5.000 millones de euros. El objetivo es que afecte a los 20 corredores más importantes del país con un total de 2.000 kilómetros. Este plan se espera que se ejecute obras en tres o cuatro años, entre 2017 y 2021.

Coches viejos o con escaso mantenimiento

Otro factor que afecta al incremento de la siniestralidad en las carreteras es el parque circulante de vehículos, cada vez con más edad y con peor mantenimiento. Las cifras de accidentes de 2016 reflejan claramente como los vehículos implicados en accidentes con víctimas mortales tienen una antigüedad cada vez mayor: turismos con 13,6 años, furgonetas con 11,1 años y motos con 9,5 años.

Por otro lado, los propietarios de los vehículos no invierten lo que deberían en el estado de los vehículos y muchas veces salen a la carreteras en condiciones inadecuadas, lo que aumenta las posibilidades de tener un accidente.

Con esta lista de evidencias resulta necesario aprobar un plan nuevo que incentive la renovación del parque de vehículos, como el plan PIVE que finalizó hace un año.

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