La llegada de la primavera siempre es motivo de alegría. Las temperaturas mejoran, las horas de luz se prolongan y nos sentimos más alegres porque ya queda menos para las vacaciones de verano. Pero el florecimiento de las flores trae consigo alguna consecuencia negativa que afecta a muchísimos españoles: las alergias. Y claro, además de molestas para quien las sufre son también un riesgo si vamos al volante. Por eso hay que ser precavido y conducir con cautela cuando las crisis alérgicas se avecinan.

¿Sabías que un ataque de estornudos te puede hacer conducir 125 metros sin prestar la atención debida? Sí, una distancia mayor que la de un campo de fútbol. Y es que los síntomas de las alergias son molestos a la vez que peligrosos porque nos hacen perder la concentración que en situaciones normales tendríamos. Es habitual que sintamos picor en los ojos además de en las vías respiratorias, que además acaban por hacernos estar constantemente con el pañuelo por culpa de la congestión nasal. Los ojos enrojecidos tampoco ayudan y el estado general de la persona es de cansancio y pesadez.

Es evidente que no podemos ir todo el día con este cuadro con lo que la medicación será una buena herramienta para hacernos sentir mejor. Ahora bien, ¿afectará eso a nuestra capacidad para conducir? La respuesta es que sí. Gran parte de los antihistamínicos producen sueño con lo que son incompatibles con un manejo seguro del vehículo. Si somos alérgicos y tenemos la necesidad de tomar medicación, lo mejor será no coger el coche. Ahora bien, si nos es necesario para nuestro día a día, deberemos hablar con el médico para que nos recete aquellos fármacos que provoquen menos somnolencia.

¿Cómo sabemos si lo que nos ocurre es debido a la alergia? Lo primero que debemos observar es si el cuadro de síntomas es repetitivo pero desaparece cuando llueve y, además, cursa sin fiebre. En caso de ser diagnosticados de alergia, como lo es el 20% de la población, hay que tener en cuenta que eso nos afectará en la conducción. Lo primero que hay que hacer es hablar con el médico para que adecue el tratamiento a seguir.

Cuando vayamos en el vehículo, hay que seguir una serie de consejos para frenar la exacerbación de los síntomas. Si nuestro coche no tiene filtros HEPA no hay que bajar las ventanillas ni encender el aire acondicionado. Si lo hacemos, entrará más polen en el interior del vehículo y tendremos más probabilidades de sufrir un indeseado ataque. Para evitar el lagrimeo, lo mejor será llevar gafas de sol, y también se recomienda evitar la conducción al amanecer y por zonas húmedas. Además, hay que tener en cuenta que si justo acabamos de comenzar con el tratamiento médico, lo mejor será no viajar al volante.

Por lo que se refiere al estado del coche, es necesario limpiarlo antes de cogerlo, sobre todo si tenemos mascota y éstas han viajado en él. Su pelo pude convertirse en un desencadenante de síntomas, así que es mejor prevenir que curar. También sería bueno tener en cuenta el calendario de las alergias e ir comprobando los niveles de polen antes de salir de casa. Así podemos hacernos una idea de si vamos a vernos muy afectados por la alergia o no.

Nunca está de más recordar que no debemos consumir alcohol cuando vamos a conducir, pero mucho menos si nos estamos medicando por una alergia. La mezcla de los fármacos con las bebidas alcohólicas puede desencadenar en reacciones adversas que pueden poner nuestra vida, y la del resto de conductores, en serio peligro. El alcohol potencia los efectos negativos de los medicamentos, como puede ser la somnolencia.

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