El mundo de las estrellas, ya sea del ámbito de la música o del cine, está plagado de manías y

costumbres que se convierten en rituales sagrados para los famosos en cuestión. Muchos de

estos personajes son capaces de montar en cólera si les falta alguna de sus peticiones en sus

camerinos. Conozcamos algunas de las excentricidades de los famosos que han salido a la luz a

lo largo de los años.

Luis Miguel: Tiene fama de ser uno de los más exigentes en cuanto a caprichos. En las

habitaciones donde se hospeda, que siempre son suites, debe haber una bicicleta estática,

velas con olor a vainilla, una camilla para masajes y hasta un chef que cocine para él solo. En

cuanto al camerino, sus peticiones se centran en la alimentación y, sobre todo, en lo que bebe:

carnes frías, fruta, vodka, tequila, whisky, agua embotellada y bebidas energéticas.

Paulina Rubio: la artista mexicana exige camerinos pintados de negro con velas y una botella

de vodka.

Nicole Kidman: es conocida por ser una de las más caprichosas. A los hoteles siempre lleva sus

propias sábanas que van acompañadas de unas indicaciones de cómo le gusta que le hagan la

cama.

Madonna: la ambición rubia tiene, desde luego, unas de las manías más curiosas. Cuando llega

a un hotel exige que le coloquen una taza del wc nueva y cuando deja la estancia obliga a que

ésta sea destruida. De esta manera se asegura que no la vendan. También pide que las luces

de los jardines se apaguen por la noche para así poder ver mejor las estrellas.

Britney Spears: Por lo que se refiere a la comida, la cantante necesita ensaladas con

langostinos, chucherías, bebidas energéticas, chicles y cereales. Espejos y hasta una tabla de

planchar son indispensables para ella.

La exigencia de la tabla de planchar no es solo una peculiaridad de Britney Spears. De hecho,

un famoso cantante latino dio mucho que hablar hace unos días por las extravagancias que

ordenaba para poder llevar a cabo su concierto de año nuevo. Hablamos de Juan Gabriel.

El cantante mexicano insistió en que en su camerino no podía faltar una tabla para planchar y

que en caso de no tenerla, no ofrecería su show de Monterrey. No sabemos si es que le gusta

plancharse a é mismo los atuendos o es porque le gusta salir al escenario sin una sola arruga,

pero Juan Gabriel no da un paso sobre el escenario si no tiene las herramientas para un buen

planchado.

Y es que llevar un atuendo en condiciones es primordial para cualquiera de nosotros, sobre

todo en el ámbito laboral. Sin embargo, muchos de nosotros no somos muy habilidosos con la

plancha y al final acabamos haciendo un estropicio y dejando la prenda peor que recién salida

de la lavadora.

Afortunadamente para muchos, los centros de planchado son un instrumento que ya se ha

generalizado en las tiendas y que son de verdadera ayuda cuando se trata de planchar. Los

hay más sencillos y más sofisticados, e incluso algunos de ellos permiten realizar un planchado

en vertical para las prendas más complicadas de alisar.
plancha

 

El secreto de un buen planchado se esconde en el golpe de vapor que sale de la plancha, además de en los materiales de los que

ésta esté confeccionada. De ello dependerá también el tipo de prendas que se puedan tratar

porque no todos los materiales admiten las mismas condiciones de planchado.

Hoy en día podemos tener los resultados de un planchado profesional, como los de tintorería,

en nuestra propia casa y sin apenas hacer esfuerzo. Elegir un centro de planchado es una

opción segura que hará que luzcamos las prendas de vestir en las mejores condiciones. Como

diría Juan Gabriel… ”¡No sin mi plancha!”.