Durante este mes se espera que la Dirección General de Tráfico (DGT) instale 70 nuevos radares para comprobar si los conductores hacen uso de los teléfonos móviles mientras conducen o no llevan abrochado el cinturón de seguridad.

Estos nuevos radares podrán fotografiar  a los conductores ejerciendo estas prácticas desde una distancia de unos 500 metros y captar 50 fotografías por segundos para identificar con precisión  el perfil del conductor.

Dado que la siniestralidad es mayor en las carreteras secundarias que en las vía principales, tráfico prevé comenzar a instalar estos radares en este tipo de vías. Explican que el 77% de los fallecidos en carreteras secundarias no llevaban abrochado el cinturón de seguridad.

Las sanciones por este tipo de acciones pueden suponer una sanción de 200 euros y la retirada de tres puntos del carnet.

Además de aumentar la vigilancia sobre el uso del cinturón de seguridad, o el teléfono móvil al volante se incrementarán los controles sobre la ITV o por saltarse un STOP.

Estas nuevas cámaras-radar han comenzado a instalarse este mes, 19 de ellas en carreteras secundarias de Andalucía, y serán 200 unidades más a final de año, cantidad a la que hay que sumar las nuevas  propias de ayuntamientos.

Durante este año, Madrid contará con 35 cámaras-radar de este tipo.

Todas las sanciones realizadas antes del 1 de junio en Madrid se quedarán solo en una notificación, posteriormente algunas sanciones serán de hasta 600 euros y dos meses de retirada del carnet de conducir.

Además de estas cámaras, el Ayuntamiento de Madrid desplegará 26 fotorrojo, unos dispositivos que se montan junto al semáforo y que realizan cinco fotos en alta resolución a los vehículos que lo atraviesan en rojo. Estas imágenes no nos anunciarán por su flash, y si con un futuro desembolso ya que funcionan con infrarrojos.

Estas iniciativas son solo el principio de la gran cantidad de posibilidades que ofrecen estas cámaras Trafic Eye, ya que sin necesidad de que un agente revise la imagen e identifique nada, pueden determinar el modelo de automovil, el color de coche, si está hablando con el móvil, si lleva puesto el cinturón de seguridad (también los pasajeros), si lleva un animal sin usar transportín, si se lleva a algún niño sin la sillita necesaria, si se estaciona en zonas prohibidas, o se circula por una zona limitada sin acreditación.

Además de todas éstas prestaciones, estas cámaras pueden acoplarse a cualquier vehículo, y de este modo realizar controles sorpresa desde un automóvil camuflado, portarlas en motocicletas para revisar los estacionamientos indebidos en la ciudad.

Actualmente se pueden contabilizar más de 1000 dispositivos distribuidos por toda la geografía española teniendo en cuenta los radares fijos, radares móviles, radares de tramo y foto-rojo… aun así, el 87% de los españoles considera que estos avances de la tecnología a favor de la seguridad vial corresponden al interés recaudatorio del Estado, cuya aportación se ha incrementado un 81% desde 2007, el comienzo de la crisis, y supone un millón de euros diarios para la Dirección General de Tráfico.

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