El escándalo que ha salpicado a Volkswagen está todavía en boca de todos y en los titulares de muchos periódicos. Que la empresa fuera pillada manipulando los índices de emisión de óxido de nitrógeno (NOx) ha sido un duro mazazo para la firma, un golpe que ha afectado tanto a sus ventas como a su credibilidad de marca.

Por lo pronto, ya han comenzado a llevarse a cabo medidas para depurar responsabilidades e identificar qué partes han fallado en este asunto. De momento, han sido nueve los directivos apartados de su cargo aunque quedan más cargos a los que señalar por su involucración en el asunto. Afortunadamente, tal y como ha indicado el presidente del consejo de vigilancia de la compañía, Hans Dieter Pötsch, son sólo unos pocos individuos los que han cometido las irregularidades que tan caras les han salido.

Una de las conclusiones a las que se ha llegado es que las actuaciones fraudulentas fueron consecuencia de una cadena de errores y no de sólo de unas personas concretas. Para evitar que algo así se vuelva a producir, se ha instaurado el sistema de los cuatro ojos en el tratamiento de los motores de los vehículos: serán dos las personas encargadas de desarrollar los dispositivos de control de los motores.

La investigación para esclarecer qué y cómo ocurrió se está llevando a cabo con una participación de 450 personas, algunas pertenecientes al grupo Volkswagen y otras de carácter externo. La investigación interna ha detectado fallos en partes de los procesos y fracturas estructurales que han tenido como consecuencia la modificación de los índices de emisión de NOx de los coches.

Por su lado, la investigación externa la llevará a cabo Jones Day con Deloitte, y se prevé que se prolongará en el tiempo debido a la gran cantidad de información que se maneja. Además, los resultados que se obtengan de este trabajo se presentarán ante la justicia.

¿Qué ocurrirá con los modelos afectados que ya han salido a la venta? Desde el mes de enero se han iniciado las llamadas a revisión de los vehículos mencionados, un proceso que se alargará durante todo el año 2016. Primero se revisarán los coches con un motor EA 189 de 2.0 litros (el de mayor capacidad), y luego seguirán los de 1.2 y de 1,6. En todos los casos se llevará a cabo una actualización del software, aunque en el caso del motor de 1.6 se introducirá un transformador para mejorar la precisión de las mediciones.

El coste de estas revisiones será “manejable” en términos técnicos, de producción y financieros. Eso sí, en Estados Unidos el proceso será más laborioso ya que allí la normativa en cuanto a emisiones de NOx es mucho más restrictiva. La firma se encuentra trabajando con diversas autoridades del país para presentar los resultados lo antes posible.

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