Las campañas que inciden en la seguridad y precaución al volante han ido calando hondo en la población, de manera que el índice de siniestralidad se ha visto mermado en los últimos años. No obstante, el objetivo de que no se produzcan víctimas en las carreteras está todavía algo lejos de asumir, pero por suerte se siguen invirtiendo muchos esfuerzos en educación y precaución vial. Algunos de los errores que cometemos mientras conducimos son extensamente compartidos por la mayoría de conductores, con lo que no está de más repasarlos para tener claro que, por insignificantes que parezcan, pueden poner en riesgo nuestra vida.

Uno de los fallos más típicos de la conducción, sobre todo con el auge de las nuevas tecnologías, es el de manipular el GPS sobre la marcha. Hay que tener claro que el dispositivo debe programarse antes de iniciar el trayecto y, en caso de que haya que insertar algún nuevo dato o cambiar las indicaciones, contamos con dos opciones para ello. La primera, encargárselo a la persona que vaya sentada a nuestro lado en el vehículo o, como segunda alternativa, parar en una zona permitida y modificarlo sin ponernos ni poner a nadie en peligro. Manipular cualquier objeto, ya sea el móvil, el GPS e incluso fumar mientras estamos al volante nos hace perder capacidad de atención, concentración y reacción. Un despiste de este tipo puede costarnos muy caro, así que lo mejor es centrar toda nuestra atención en una sola actividad: conducir.

Recortar las curvas en la carretera es otra de las manías peligrosas que cometemos la mayoría de los españoles. Muchos lo hacen para evitar mareos en las personas que llevan en el vehículo, pero lo cierto es que con esta práctica se pierde suavidad en el manejo y al final acaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Además, resulta peligroso en vías por donde se circula en dos sentidos ya que una curva mal tomada puede provocar un tremendo siniestro.

No podemos dejar de mencionar la importancia de mantener la distancia entre vehículos ya que, en caso de frenazo, esos metros serán los que nos salven de darnos un buen golpe. Muchos conductores confían en la distancia de frenado que su vista les ofrece pero ese cálculo puede ser erróneo ya que a la hora de reducir la velocidad interceden muchos más parámetros: la eficacia de los amortiguadores, el estado de la calzada, la climatología, el desgaste de los neumáticos o la capacidad de reacción del conductor. Todos estos puntos tienen influencia en el momento en que frenamos, por lo que mantener los márgenes de seguridad hará que la maniobra tenga las mejores consecuencias.

Parece evidente que debemos respetar las señales de tráfico pero muchas veces, por costumbre, obviamos muchas de ellas en las rutas habituales. Como nos sabemos el camino “de memoria” poco a poco vamos perdiendo margen de atención y dejamos pasar por alto algunas de las señalizaciones de la vía. Esto, como es evidente, supone un peligro tanto para el coche que incumple la normativa como para los vehículos que circulan a su alrededor.

Conducir con el pie sobre el embrague es algo que muchísima gente tiene por costumbre, un comportamiento que debería modificarse. Permanecer con esa posición no hace más que desgastar los sistemas de una forma más veloz, con lo que deberemos invertir dinero en reponerlos mucho antes de lo que toca.

Cuando vamos cargados de bultos y maletas tendemos a acumularlos donde haya hueco dentro del coche, y a veces lo hacemos de una manera que puede ser un riesgo para nuestra integridad. Hay que tener en cuenta que apilar maletas, cajas y objetos en los asientos traseros  y sobre la luna posterior puede tener un alto riesgo en caso de frenada inesperada, ya que dichos enseres saldrían despedidos hacia adelante y podrían causarnos daño. Por tanto, si no nos queda más espacio en el maletero y nos vemos obligados a colocarlos en las zonas mencionadas, asegurémonos por lo menos de que van bien sujetos y firmes sin posibilidad de ser desplazados por un movimiento brusco.

Conducir implica prestar atención a las señales y respetar la normativa de tráfico para garantizar la seguridad de todo el mundo. No obstante, hay muchos que se creen que están en un rally y manejan su coche de una forma temeraria, dando volantazos y ejerciendo adelantamientos de riesgo. En carretera, la máxima precaución, y para jugar a ser Fernando Alonso, lo mejor es la videoconsola.

Por último, una mala costumbre que tenemos los españoles es la de pecar en el mantenimiento de nuestro vehículo. Es necesario ejercer las revisiones periódicas de los elementos que más desgaste pueden tener, como por ejemplo los neumáticos, para que los márgenes de seguridad mientras circulamos sean los óptimos.

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