Si hay un utensilio que ha revolucionado la forma en que se peinan las mujeres en los últimos años, no cabe duda de que ese es la plancha del pelo. Desde hace menos de una década, y gracias a la mejora de los materiales con las que se fabricaban, su uso se ha ido generalizando con lo que los resultados que antes eran sólo de peluquería, ahora se pueden  obtener en casa. No obstante, cada chica las emplea como cree que debe hacerlo y muchas de ellas cometen graves errores que ponen en riesgo la salud de su melena. ¿Sabes cuáles son los errores más comunes a la hora de plancharnos el pelo?

Una norma básica es tener el pelo seco cuando las vayamos a usar. Aunque no podamos creerlo,  hay mujeres que se las pasan con el pelo húmedo e incluso mojado, y eso es algo que nuestro pelo no perdona. Si no queremos dañarlo de verdad, tenemos que asegurarnos de tener la melena bien seca. También es imprescindible utilizar un producto protector del pelo. Puede parecer pesado ya que entre el champú, la mascarilla, el spray antiescrespamiento, etc., parece que en vez de lavarnos el pelo lo que hacemos es una obra de ingeniería. Pero no debemos olvidar que las placas calientes de las planchas tocan directamente con nuestra melena, y que es necesario protegerla de unas temperaturas tan elevadas. El protector del calor puede echarse antes o después del planchado y todas las marcas de productos de belleza y de peinado cuentan con una fórmula distinta. Basta elegir la que más se adecue a nuestro peinado.

¿Qué material elegir? Las planchas han evolucionado tanto que hoy en día existe un gran surtido de productos entre los que elegir. ¿Cómo sabemos que nos llevamos una buena? Los expertos aconsejan no dejarse guiar simplemente por el precio porque aquello de que “cuanto más caro, mejor” no siempre es cierto. Entras las de acero, las de cerámica, de titanio o de turmalina, las más aconsejables son las primeras. Los profesionales siempre las recomiendan porque son las que mejor resultado ofrecen ya que el calor que tienen es muy estable y tiene un mínimo de variación. Otro punto a su favor es la rapidez con la que se calientan gracias al cuidado iónico, algo que repercute directamente ene cuidado del cabello porque se necesitarán menos pasadas para que el pelo nos quede bien.

A la hora de elegir la plancha adecuada para cada persona se presenta otro problema: ¿las anchas o las más pequeñas? Pues todo dependerá de la función que se le quiera dar. Si tenemos mucho pelo y de gran longitud, lo lógico es coger la de placas anchas si lo que buscamos es un alisado. Ahora bien, si queremos hacernos ondas, la de medida standard ofrecerá mayores resultados y los bucles aguantarán más.

El juego de la temperatura con la que nos alisamos o damos forma a nuestro pelo es otro de los puntos donde las usuarias de planchas capilares fallamos. ¿Es necesario poner siempre el calor al máximo? ¿Se calientan así más rápido? La respuesta es que no. La potencia a la que ponerla dependerá del tipo de pelo que tengamos: cuánto más fino, más baja, y cuánto más rebelde, más calor. Tan sencillo como la lógica. Eso sí, siempre es mejor ir aumentando los grados de forma escalonada hasta que detectemos cuál es la temperatura a partir de la cual nuestra mata de pelo reacciona a las planchas.

Utilizar las planchas del pelo en exceso no es bueno, y menos hacerlo cada día. Debemos procurar que el pelo se seque al aire libre y luego utilizarlas para dar forma o peinar, pero intentando que no sea a diario. Sólo así evitaremos que el pelo se nos estropee. Hay que tener en cuenta que el secador es mucho menos dañino que la plancha porque no está en contacto directo con el pelo y, por tanto, no lo puede castigar en la misma medida.

Y para terminar, no podemos olvidar aplicarnos un producto de acabado que nos de brillo y cuerpo a la cabellera.

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