Ahora que el frío por fin se ha instalado en nuestras casas, es tiempo de tomar precauciones para no acusar las consecuencias del clima. Pero no sólo hay que ser prevenido en cuestiones de salud, porque las bajas temperaturas también afectan a muchos de los elementos de nuestro día a día, como a nuestro vehículo. Por eso es importante y preciso que llevemos a cabo una puesta a punto para que nuestro coche esté preparado para las inclemencias del tiempo.

No todas las regiones de España tienen las mismas condiciones climáticas y mientras el invierno se vive de forma moderada en las regiones del sur, el norte del país alcanza las condiciones más extremas en cuanto a nieve, viento y heladas. No cabe duda de que circular con estas circunstancias es incómodo y, sobre todo, peligroso, con lo que extremar las precauciones al volante es sin duda primordial.

La primera medida a tener en cuenta es que durante el invierno debemos guardar el coche en un lugar cubierto para evitar que los fluidos del motor y los elementos exteriores del vehículo se vean afectados. Durante la noche es cuando las temperaturas más bajan y eso repercute en gran medida en los parabrisas y las lunas del coche. Las gélidas horas nocturnas provocan que el hielo se instale en esas partes y, si no se puede tener el coche en un garaje, habrá que dotarse de un raspador de hielo. Si no lo tenemos a mano, hay truquillos que nos pueden ayudar a deshacernos de esa capa helada, como por ejemplo el alcohol. Al congelarse a temperaturas inferiores que el agua, tirarlo encima del cristal nos puede ayudar a limpiarlo. Nunca hay que usar agua caliente ya que el contraste de temperaturas puede agrietar e incluso romper el parabrisas.

En cuanto a las comprobaciones previas a emprender la marcha, hay puntos que son clave en nuestra revisión. El nivel del aceite y su viscosidad, los niveles de líquido anticongelante, la carga de la batería y el estado de los neumáticos son elementos que deben estar en correcto estado. Revisar las luces también es algo que no podemos olvidar, así como procurar mantener el depósito de gasolina lo más lleno posible antes de emprender el trayecto.

¿Cómo arrancar el vehículo cuando las temperaturas son tan frías? Si al meter la llave el coche no responde pasados cinco segundos, deberemos parar y reintentarlo pasado un minuto. Si el coche es de inyección habrá que bombear el acelerador para intentar que se ponga en marcha. Después de encendido hay que dejar reposar al vehículo en posición neutral para que el combustible se caliente. Si no lo hacemos, el motor puede sufrir daños.

Conducir con nieve no es tarea fácil y requiere de la máxima atención posible por parte del conductor. Antes de iniciar el camino hay que revisar la presión de los neumáticos, el estado de los frenos y comprobar que portamos las cadenas en el maletero, al igual que los chalecos reflectores, los triángulos de señalización, una linterna y herramientas. Además el teléfono móvil es un instrumento que en caso de emergencia nos permitirá pedir ayuda. Por lo que se refiere a la conducción en sí, ante el mal tiempo hay que encender las luces de cruce y las de niebla. Si hay presencia de nieve en la calzada hay que parar en un lugar que no moleste al resto de vehículos y colocar las cadenas. En el momento en que empieza a nevar hay que disminuir la velocidad y agudizar la atención, manejando con suavidad y manteniendo distancia con los vehículos de delante y de atrás. En caso de ventisca, debemos parar porque la visibilidad se reduce en gran medida, y si nos quedamos atrapados dentro del vehículo re recomienda dejar la calefacción encendida con una ventana un poco abierta.

Y lo más importante, la precaución por parte del conductor y del copiloto. Conducir descansado, con tranquilidad y atento a todo lo que ocurra tanto en la carretera como de lo que venga del cielo.