Mantener una correcta salud auditiva a veces es muy difícil para las personas que viven en grandes ciudades. El ruido al que nos vemos sometidos a diario, ya sea por el tráfico, las obras, locales con la música muy alta, sirenas de coches de bomberos y ambulancias, etc. tiene mucho que ver en la pérdida de capacidad auditiva. Sin embargo, ¿sabías que además de afectar a nuestros oídos también puede generar otras patologías?

La contaminación acústica puede tener una repercusión fisiológica en las personas y manifestarse con dolores de cabeza, taquicardias o aumento de la presión arterial. De igual manera, a nivel psicológico, las personas que están sometidas a ruidos constantes pueden desarrollar depresiones, estados de ansiedad, de estrés, histeria, agresividad y hasta disminución del apetito sexual. Estos ejemplos dan una idea de los efectos nocivos del exceso de ruido en nuestra salud.

A nivel auditivo, los sonidos por encima de 90 decibelios conllevan dolor de oído, y si ya superan los 130dB son causa de sordera. En este aspecto, si no tenemos más remedio que vivir en una gran ciudad, lo mejor es llevar a cabo acciones de prevención. En casa, por ejemplo, deberemos instalar cristales que aíslen del ruido para que así los sonidos exteriores no penetren en nuestro hogar. Usar tapones para dormir es otra buena táctica, sobre todo si somos de los que necesitamos dormir con las ventanas abiertas.

En cuanto a la música, habrá que limitar nuestra presencia en locales y discotecas donde el volumen de la música sea excesivamente alto y que además sean cerrados. De igual forma, si usamos reproductores de música no deberemos superar nunca los 90 decibelios llevando auriculares y en caso de oír música muy alta, no hacerlo durante más de 30 minutos seguidos.

En este aspecto también entra en juego una correcta higiene de los oídos, algo que muchos no sabemos hacer muy bien. La primera creencia que hay que destruir es que la cera del oído es porquería. Lo cierto es que el cerumen se crea de forma natural para proteger a nuestro oído de las agresiones externas, y no debe ser retirado a menos que o haga un otorrino. Hay personas con la manía de introducirse las uñas, bastoncillos e incluso objetos alargados como clips o bolígrafos, algo que puede lesionar de forma grave el interior de nuestro conducto auditivo. Los expertos alertan de que no hay que introducir nada dentro de la oreja, y que para mantener una buena higiene de la zona interna lo mejor es acudir al otorrino.

Muchas de las personas que presentan pérdidas auditivas han padecido alguna infección o gripe mal curada que ha dejado ese resultado como consecuencia. Ante un estado gripal donde haya presencia de mucosidad, o molestias en el oído como disminución de audición, dolor o sensación de taponamiento, hay que acudir al médico para que efectúe una revisión. Los oídos son delicados y hay que saber cuidarlos, ¿quién mejor para ello que el especialista?