El verano ya está aquí y cada vez tenemos más ganas de tostarnos al sol en la playa o la piscina. Esos momentos de paz, relajación, chiringuitos y cócteles se hacen más frecuentes en nuestra mente, todo acompañado de un buen solazo que nos ponga morenitos para la época. Pero cuidado con el sol, éste quema y mucho. Cada vez necesitamos más protección para protegernos de las radiaciones solares.

Ir a la playa es bueno, muy bueno, pero siempre acompañado de un buen protector solar o como popularmente se conoce, bronceadores con factor de protección. Y aquí comienza el dilema, ¿es bueno utilizar crema solar que nos ha sobrado el año pasado? ¿Estos productos caducan? ¿Cómo hay que utilizarlos para que nos protejan del sol?

Los fotoprotectores no requieren condiciones especiales de conservación, pero una vez abiertos, se deben usar esa temporada ya que pierden la eficacia año tras año. Como compuesto químico que es, tiene un periodo de eficacia, pero como ocurre con cualquier medicamento, pasado un tiempo sufre una etapa de descomposición en el que pierde eficacia.

La fecha de caducidad y el tiempo transcurrido de apertura es diferente. El primero es el periodo máximo en que puede emplearse con eficacia un producto determinado, se abra o no. En cambio, el tiempo transcurrido una vez abierto, es el periodo en el que el fotoprotector pierde utilizad una vez que se abre. Pasado ese tiempo, no es que el producto sea dañino, sino que pierde eficacia.

Si un usuario ha usado sin querer una crema solar caducada, en principio no produce daños en la piel, salvo los derivados por la pérdida de eficacia y por la aplicación de una protección inadecuada. Por ello se aconseja desechar su uso y no utilizarlo con más frecuencia para obtener la misma efectividad.

Entre otras dudas que nos surgen a la hora de elegir el protector solar adecuado nos fijamos en la textura (crema, gel, espray o aceite). ¿Cuál protege más nuestra piel? Según estudios dermatológicos, éste no es un factor que determine la acción ni la caducidad del producto, sino que depende del excipiente empleado en su fabricación y sí que hay que fijarse si en el contenido se observan signos de oxidación: cambios de color, olor y consistencia.

¿Cómo utilizar correctamente un protector solar?

El protector solar es indispensable en cualquier piel, ya sea más blanca o más morena. Hay que aplicárselo media hora antes de la exposición solar y debe ser de un factor de protección de, como mínimo, 15. No hay que escatimar a la hora de aplicarlo, y la acción debe repetirse cada dos horas. También hay que tener en cuenta que cuando el sol no luce en el cielo, la incidencia de los rayos UV es igual de intensa. Por tanto, la crema de protección solar se debe seguir aplicando.

Y si este año lo que quieres es broncearte puedes usar una emulsión bronceadora, como la utilizada por surfistas y amantes del sol.  El producto se llama Miami Bronze y es la emulsión bronceadora con la que conseguirás que tu piel luzca el mejor tono de la manera más rápida y segura. Este bronceador nos aporta resultados espectaculares en un tiempo récord, ya que además es el único bronceador que a la vez de broncearnos combate la flacidez y las arrugas.

Secarse bien después del baño es algo que no tenemos por costumbre, pero que debemos empezar a hacer. Las gotas de agua ejercen un efecto lupa hacia el sol y favorecen las quemaduras además de neutralizar la protección de los protectores solares.

Siguiendo estas pautas de correcto comportamiento en cuanto a la exposición solar podremos disfrutar de un verano bajo el sol pero con la mayor seguridad posible.

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