Muchos conductores prefieren utilizar el coche para  viajes largos durante la noche con las excusas de: hay menos tráfico, los niños van dormidos, veo mejor con las luces de los faros, etc.

Pero lo ideal es cambiar este hábito y procurar viajar de día. Las estadísticas en este aspecto son claras: el número de accidentes se multiplica en las horas sin luz y, no olvidemos que la somnolencia, con los años, se acrecienta por más que de jóvenes, aguantábamos lúcidos durante horas de nocturnidad conduciendo.

Esto quiere decir que durante la noche tenemos más probabilidad de sufrir un accidente que si conducimos durante el día. Pero, en general te preguntarás, ¿a qué se debe ese riesgo mayor en los desplazamientos durante la noche?

# Visibilidad

Una persona completamente sorda puede conducir, también una persona que tenga alguna minusvalía física en los brazos o piernas, incluso si somos mancos y sordos… pero si no  tenemos un mínimo de agudeza visual, no podemos conducir, aunque el resto de condiciones físicas estén al 100%.

El motivo es porque la mayoría de los estímulos que necesitamos para conducir los percibimos mediante la vista. Ver bien es fundamental para conducir.

Durante la noche no vemos igual, por mucha potencia que dispongan nuestros faros, por mucha agudeza visual que tengamos, siempre existirá un campo visual menor que si conducimos de día. Durante la noche percibimos los obstáculos más tarde y con menos tiempo para reaccionar.

Otro factor de riesgo es la fatiga. Los seres humanos somos seres diurnos, incluso cuando trabajamos durante las horas en las que deberíamos estar durmiendo estamos “forzando la máquina”.

Aunque es cierto que durante la noche circulan menos vehículos, no son los únicos que usan la carretera. Hay muchos animales que pueden aparecer en medio de la calzada. El riesgo de atropello a estos animales durante la noche se multiplica por cuatro, ya que además de que hay más animales durante estas horas, tenemos menos capacidad de verlos con anticipación. Durante el día no ver un jabalí cruzando la calzada es casi  imposible, pero durante la noche, lo encuentras sin capacidad de reacción.

# Horas crepusculares

Durante el día, hay dos franjas de horas que es incluso más peligroso conducir que de noche, se trata de las horas crepusculares, tanto durante el amanecer como el anochecer las condiciones de visibilidad son malas, nuestro nivel de concentración es bajo ya que o bien estamos recién despiertos o regresamos a casa después de una jornada de trabajo y además, es cuando hay más densidad de tráfico.

En resumen, aunque la idea de viajar por la noche pueda ser tentadora, lo cierto es que es más peligroso que hacerlo durante el día. Nuestro consejo es que viajes siempre en las horas del día con luz solar y que, si no queda más remedio que hacerlo durante la noche o en el crepúsculo, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

# Recomendaciones

– Incrementa la distancia de seguridad con el resto de coches que circulen por delante y adapta la velocidad al área iluminada de la carretera.

– Pon las luces cortas siempre que vayas detrás de un coche o al cruzarte con otro.

– Circula con los espejos perfectamente regulados para reducir los molestos reflejos que llegan de las luces de otros vehículos.

– Si notas lagrimeo o picor de ojos, es preferible que pares a descansar, ya que son síntomas inequívocos de fatiga.

– Si tienes que encender las luces interiores, hazlo el menor tiempo posible para no reducir la visión exterior.

– En el caso de que lleves gafas, procura tenerlas siempre limpias y así evitarás los reflejos. Recuerda que la mejor opción para conducir por la noche con gafas son los cristales anti reflejantes.

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