Como mejorar tu conducción, los cursos de conducción

Los cursos de conducción se imparten en escuelas con la finalidad de mejorar las aptitudes al volante de los conductores.  Algunos los realizan por motivos profesionales, otros por mera afición. En cualquiera de los casos, estas clases nos ayudan a ser conscientes de nuestras capacidades y ayudan a asentar los cimientos de la seguridad en la conducción.

Las clases teóricas son el inicio de estos cursillos que se pueden realizar tanto en las escuelas del RACC y el RACE, así como en muchas otras menos conocidas, son la base de las lecciones diarias. Es preciso que los asistentes conozcan bien los sistemas de seguridad con los que cuentan los coches y que sepan cómo actúan en una situación crítica.  Otros de los conceptos que se mostrarán serán los que afecten a la dinámica del vehículo: frenadas, aceleraciones, cómo se comporta en las curvas…

Uno de los primeros malos hábitos que se corrige en los cursos de conducción,  es la forma de sentarse. Lo cierto es que muy pocos son los que lo hacen bien ya que algunos tienden a tumbar demasiado el respaldo mientras que otros se lo ajustan tanto que quedan demasiado pegados al volante. También es preciso reeducar, en la mayoría de casos, la colocación de las manos sobre el volante. Cómo coloquemos las manos en el aro determinará la peligrosidad de nuestro manejo, y la forma en que las movamos nos hará trazar un tipo de curva u otra.

Tras aprender el mejor sistema para coger una curva, llega la parte que más gusta a los alumnos de los cursos de conducción: los derrapes, slaloms y frenadas al límite.  Los monitores suelen dar las instrucciones con un walkie talkie, ya sea desde fuera del vehículo o sentados al lado del conductor. Por lo general, cuando se realizan estas maniobras los dispositivos de seguridad se desconectan para que el propio conductor compruebe las reacciones verdaderas del coche. Tras este ejercicio se repiten las mismas acciones pero con dichos dispositivos activados, algo que deja totalmente asombrado al alumno. La diferencia entre un ejercicio y otro es asombrosa.

Otra de las prácticas que se incluyen en los cursos de conducción son las de manejo de un 4×4. Las partes más complicadas corresponden a los cruces de puentes y a la subida y bajada de cuestas imposibles. Gracias a las indicaciones de los monitores, a la electrónica y a una actitud de calma, el conductor comprobará que es posible salir airoso de cualquier percance a bordo de un 4×4.

Una vez haya terminado el curso, cada alumno recibe un diploma que certifica que ha recibido las enseñanzas pautadas tanto en las clases prácticas como en las teóricas.  También es habitual que haya una especie de clasificación donde se premia con un detalle al alumno que la encabece.  Ese primer puesto corresponderá a la persona que menos tiempo haya invertido en los ejercicios, demostrando una mayor técnica y un alto respeto por las normas de seguridad.

Como comentábamos al inicio, uno de los objetivos clave de estos cursos es ayudar a concienciar  sobre la seguridad al volante. Conducir de forma serena y sin tensiones nos ayudará a canalizar bien nuestras emociones al volante. De esta forma se mejora la concentración, el tiempo de respuesta, el sentido de la anticipación y una mayor suavidad en la ejecución de las maniobras.

1 Comentario

  1. Muy buena iniciativa ya que cada vez más hay más conductores que parece que no tengan nociones de conducir y a saber como se han sacado el carnet… Haber si realmente este tipo de cursos acaban dando sus frutos!
    Mucha suerte!

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