Cada vez se invierte más dinero en la adquisición de dispositivos que ayuden a controlar la velocidad en carretera y que, de esta manera, mantengan las vías más seguras. La DGT tiene establecida una red de radares de todo tipo a lo largo y ancho de las carreteras españolas, con lo que cada vez cuesta más que una imprudencia por exceso de velocidad pase por alto. Radares fijos, móviles, en el aire o coches camuflados son los vigilantes con los que tenemos que contar a la hora de conducir.

Los coches camuflados resultan de gran efectividad porque, tal y como su nombre indica, es bastante difícil detectarlos. Su apariencia es la de cualquier vehículo normal sin ser, ni mucho menos, de una marca de lujo o de un modelo actual. Eso es precisamente lo que nos hace tenerlos menos en cuenta aún, ya que parecen el vehículo de cualquier usuario que, como nosotros, utiliza el coche a diario para desplazarse.

En Vigo ya cuentan con un nuevo coche camuflado desde finales del año 2015. Se trata de un Citroen blanco con matrícula 5824 JHN cuya fotografía ha circulado por diversos foros de automovilistas en clave de denuncia. En cuanto se supo de su presencia, los usuarios de las calles de la ciudad gallega pusieron a circular la imagen para que todos los conductores quedasen advertidos.

Los puntos donde se suele ubicar, según diversas fuentes de internet, son la Gran Vía, la Avenida Madrid, la Avenida Clara Campoamor o la zona de Beiramar. Allí queda aparcado para controlar de forma sigilosa el buen hacer de los conductores.

Las sanciones económicas que conlleva no respetar las normas de circulación son la clave para que los conductores tengan tanta animadversión por todo tipo de radares, coches camuflados incluidos. Se estima que la recaudación diaria por multas en Vigo asciende a los 26.000 euros, una cifra nada desdeñable que ha ido variando de forma ascendente en los últimos años pero que, afortunadamente, frenó durante el pasado 2014.

Lo cierto es que muchos de los usuarios temen que se tenga especial ansia por amortizar el coste de este nuevo coche camuflado. Para hacernos una idea, un radar móvil tiene un coste de unos 61.000 euros, con lo que si se sigue multando al mismo ritmo que hasta ahora, el coche camuflado quedaría pagado en un fin de semana.

Sea como sea, lo importante es mantener la seguridad en las carreteras conduciendo como es debido y respetando la normativa. Esa es la única manera de evitar accidentes y sanciones, los dos elementos más temidos por cualquier conductor.

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