Se ha demostrado que escuchar música tiene múltiples beneficios para la salud, sobre todo en lo que se refiere a nuestro estado mental. Sin embargo, a la hora de hacerlo podríamos estar poniendo en riesgo nuestra salud auditiva. Y es que la manera en cómo escuchamos música y, sobre todo, el volumen a la que la ponemos, son dos puntos de extrema importancia.

Los jóvenes son los que mayores problemáticas están presentando en este sentido. Existen estudios que constatan que 1 de cada 5 adolescentes tiene algún tipo de pérdida auditiva como consecuencia de las malas prácticas a la hora de escuchar música. Los auriculares tienen mucho que ver en ello, de la misma manera que la costumbre de poner volúmenes superiores a lo que el oído debe soportar.

Desde la Unión Europea ya se advirtió hace unos años de que escuchar música en reproductores musicales durante más de 60 minutos a un volumen superior a los 89 decibelios, podría provocar sordera. Por ello, es conveniente tanto regular el volumen de lo que escuchamos como elegir los auriculares que menor impacto provoquen en nuestro sistema auditivo.

Los auriculares internos, los que se colocan dentro del conducto auditivo, son los más nocivos para el oído. Al estar más cerca del tímpano que el resto de diseños lo someten a  una mayor presión acústica y a una mayor potencia, lo que puede dañar zonas tan sensibles como la cóclea. De este tipo de auriculares, destacan como más perjudiciales los intra-auriculares. Al ser los que más adentro del conducto auditivo se pueden colocar se encuentran más cerca del tímpano. Además, el margen de volumen de aire que queda restante es tan pequeño que la potencia de la música se ve intensificada, con lo que el riesgo para el usuario es mayor.

Por lo que se refiere a los auriculares externos, aquellos que quedan por fuera de la oreja, los hay de dos tipos:

Los que cubren la oreja con una almohadilla de espuma y los que llevan esa almohadilla sin cubrir la oreja por completo, sólo dejándola descansar por encima. Por definición son menos agresivos para el oído porque al estar fuera de la oreja quedan más separados del tímpano. Por tanto, no queda afectado de forma tan directa.

A parte de la elección del tipo de auricular, hay otras maneras de proteger nuestros oídos a la hora de escuchar música. Por ejemplo, podemos utilizar filtros acústicos hechos a medida para aislar el sonido circundante y atenuar ciertas frecuencias. Es un recurso muy empleado por profesionales que deben soportar mucho ruido como los mecánicos de fórmula 1 o los deejays.

Otra opción preventiva es usar un reproductor de salida de audio limitada. La normativa europea sitúa el límite máximo en 100 decibelios aunque las autoridades ya están pensando el rebajar ese lindar. No obstante, si igualmente se quiere escuchar la música a todo volumen hay que hacerlo no más de 30 minutos seguidos y someterse de forma regular a revisiones de audición.