Hablar de acné es trasladarnos mentalmente a la adolescencia y visualizar rostros llenos de granos, espinillas y erupciones cutáneas que han amargado la vida a más de uno. Sin embargo, también hay personas adultas que padecen de estos problemas en la cara. ¿Por qué? Puede ser por cuestiones de alimentación, de hormonas e incluso de cosmética. En este último caso estaríamos hablando del acné cosmético, aquel que aparece por el uso de productos nocivos para nuestra piel.

Uno de los mayores errores en los que caen los adultos, la mayoría mujeres, que comienzan a notar la aparición de estos granitos, es intentar taparlos con productos de cosmética. No se dan cuenta que lo que hacen es agravar más el problema ya que taponan los poros aplicando un producto que no es bueno para la dermis. Por eso, los expertos recomiendan que si han comenzado a aparecer granos de forma inexplicable en nuestro rostro, dejemos la piel limpia durante unos días para dejar que nuestros poros respiren.

¿Cómo podemos saber que nuestro acné es producto de la cosmética? Basta con fijarse en unos detalles. Los granitos que aparecen en estos casos son pequeños y blancos, y sólo los detectamos si los miramos de cerca. Además, estarán en aquellas zonas donde nos estemos aplicando el producto en cuestión, ya sea una crema, un exfoliante o un maquillaje. Hay que tener en cuenta que otros productos cosméticos que no se aplican directamente en la cara también pueden ser los culpables de la aparición de granitos y pápulas. Champús, lociones capilares y tintes de cabello pueden tener componentes que promuevan la aparición de acné.

También hay que estar atentos a los nuevos productos que usemos. La aparición de espinillas puede ser debida a ellos, aunque no necesariamente los granos tienen que aparecer ipso facto. A veces tardan unas semanas y nos puede resultar difícil asociar una cosa con la otra. ¡Mucho ojo!

¿En qué hay que fijarse cuando compremos productos que nos vamos a echar en la cara? En que no sean comedogénicos. Esta advertencia debe aparecer siempre en el envase y su significado nos ha de liberar de granitos ya que su característica es que no taponan los poros. No obstante, algunos maquillajes o cremas que sean catalogados de este modo pueden contribuir de igual manera a la producción de sebo en el rostro, con lo que más vale ser observador en cualquiera de los casos.

En este aspecto, también debemos andar con ojo con los productos anti-acné. Esta descripción no garantiza su funcionamiento ya que, a pesar de ser más ligeros que los maquillajes comunes, no contienen ningún elemento que ayude a evitar la aparición de granos.

Para frenar y evitar este problema se aconseja usar siempre maquillajes dermatológicamente comprobados, evitar los de alta cobertura y de larga duración. Los preparados libres de aceites son la mejor alternativa,  y hay algunos con textura crema-gel que dan muy buenos resultados. También hay que protegerse del sol porque una sobreexposición ayuda al brote de acné. Además, hay que comprar productos que no contengan perfumes, ni alcohol cetílico, decil oleato, palmitato de isopropil, clorhidoxido de bismuto, butil estearato, neopentanoato de isoestearil, estearate de isocetil, miristil miristato ni aceite/mantequilla de coco.

Por fortuna, el acné cosmético es mucho más fácil de tratar que el hormonal. Basta con observar y dejar de usar los productos que detectemos que nos empeoran la piel.