El sobrepeso es una enfermedad que cada vez está más presente en nuestro país. Muchos especialistas ya lo han catalogado como “la epidemia del siglo XXI”, ya que muchas personas sufren las consecuencias de ese sobre exceso de peso en forma de enfermedades. Para bajar de peso y dejar de poner nuestra salud en riesgo, cambiar de hábitos alimenticios es el primer paso que hay que dar. El ejercicio también es muy necesario, siempre siguiendo la supervisión de un especialista que indique qué actividades son las más adecuadas para cada persona.

Lo primero que ha de tener claro una persona que se lanza a perder una cantidad de quilos considerable es que lo indicado es adelgazar de forma progresiva. De nada sirven las dietas milagro ni adelgazar de golpe, porque la recuperación de ese peso será proporcional al tiempo que hayamos tardado en perderlo.

Las actividades que puede hacer una persona con sobrepeso no son las mismas que puede realizar alguien que se encuentre en su peso ideal. Lo primero que han de saber aquellos que tienen unos quilos de más es que deben evitar los ejercicios que disparen su frecuencia cardíaca.

Lo mejor es optar por un entrenamiento cardiovascular moderado combinado con un entrenamiento de fuerza o muscular. Cabe destacar que los ejercicios de fuerza no queman tanta grasa como podrían hacer otros, pero mejoran las articulaciones mantienen los músculos más activos, algo que se traduce en una mayor quema de calorías.

También hay que evitar el ejercicio de impacto, es decir, que el individuo tenga que saltar o frenar de repente. Así que olvidémonos de las clases de steps y de actividades como zumba, ya que habrá cambios bruscos de movimientos que nos harán saltar, frenar, y bajar y subir el ritmo constantemente.

Entre las actividades que se recomienda hacer con moderación están la natación, el remo, subir y bajar escaleras, ciclismo, patinaje, caminar y subir cuestas. Lo cierto es que no hay que hacer un ejercicio extenuante, sino realizar una actividad que permita mantener una conversación mientras se practica.

El factor psicológico también tiene un papel fundamental. Muchas personas con sobrepeso se sienten avergonzadas con su físico y les cuesta más lanzarse a hacer deporte por temor a ser observados. La ayuda de un profesional que sepa cómo estimular a estas personas puede ser clave para que no tiren la toalla a la primera de cambio. Además, es peligroso empezar a hacer ejercicio por cuenta propia sin la ayuda de un entrenador que nos controle y nos indique qué es adecuado y qué no. Ese plan de rutina se irá modificando en función de los progresos y de las necesidades de la persona.

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